Estos días de feria se están recogiendo firmas para que los toros no se terminen en San Sebastián. Los promotores de la plataforma a favor de la Fiesta, vienen solicitando adhesiones desde la pasada feria de San Fermín. Ojala que consigan muchas y, desde luego, más de las personas que están asistiendo a las corridas porque, la verdad sea dicha, cada tarde nos llevamos un disgusto al comprobar el poco público que se acomoda en los tendidos. La corrida de ayer, penúltima de feria, contó con la actuación del torero más de moda en estos momentos, Juan José Padilla, con el famoso y popular Francisco Rivera Ordóñez y con el siempre entregado y espectacular Fandi frente a un encierro de Torrestrella”. Una ganadería que, inexplicablemente, no quieren torear las actuales máximas figuras.
San Sebastián. Plaza de Illumbe. Jueves 16 de agosto de 2012. Quinta de feria. Tarde calurosa con un tercio largo de entrada. Seis toros de Torrestrella, Bien aunque desigualmente presentados, encastados y nobles en distintos grados de fuerza. Muy completo en primero. Manejable sin clase en segundo. Desigual y pronto agotado el tercero. Manejable aunque de cortas embestidas el cuarto. Noble por el lado izquierdo el quinto. Noble aunque a menos en brío el sexto. Juan José Padilla (burdeos y oro): Estoconazo, oreja y petición de otra. Pinchazo hondo tendido y descabello, vuelta al ruedo. Francisco Rivera Ordóñez (marino y oro): Pinchazo hondo trasero tendido, estocada trasera ladeada y descabello, silencio. Pinchazo y casi entera, vuelta al ruedo. El Fandi (cobalto y oro): Estocada baja, petición insuficiente y ovación. Pinchazo, estocada atravesada que hizo guardia y descabello, palmas.
Tras el paseíllo, Juan José Padilla fue obligado a saludar tal y como está sucediendo en todas las plazas donde reaparece tras su terrible percance. La verdad es que en lo que lleva de campaña, la está cubriendo sobrado de facultades y de entusiasmo. Los que le vemos habitualmente ya estamos acostumbrados a sus éxitos. Pero los que lo hacen por primera vez quedan sorprendidos ante el milagro que supone esta insólita recuperación. Así ocurrió ayer con el primer toro. Un animal muy noble y encastado con el que Padilla se explayó con el capote en larga de rodillas, verónicas templadas, galleo por chicuelinas, tres fáciles pares de banderillas y, como el toro se fue arriba con cierto genio por insuficientemente picado, una valiente faena que llegó muchísimo al publico pese a no resultar del todo limpia. La contundencia con que mató, añadió mérito a lo hecho y le fue concedida una oreja con fuerte petición de la segunda.
No resultó tan proclive el cuarto toro por blando de patas. Mansote en varas y huidizo, deslució el propósito de Padilla en el quite por chicuelinas y, aunque se prestó más en banderillas, no en la muleta por quedarse corto y defenderse por arriba. Padilla resolvió el trasteo con medios muletazos diestros, empeñosos aunque imposibles naturales, rodillazos para la galería, pases mirando al tendido y adornos pueblerinos, muy a tono con el público que había en la plaza. Tras un pinchazo hondo tendido y descabello, no consiguió el despojo que quería, pero sí marcare una vuelta al ruedo.
El segundo toro, con casi seis años de edad, suelto de salida y poco fijo en el caballo, no fue tan grato de salida como el que abrió plaza pero resultó manejable en la muleta aunque embistió sin humillar. Rivera Ordóñez lo encaró en profesional pero sin apreturas en una apenas trascendente faena que no cerró bien con la espada.
Rivera alegró al cónclave decidido a banderillear con bastante fortuna al precioso cárdeno que hizo de quinto. Un buen toro con el que se acomodó más al natural que en redondo. Irrelevante en lo demás y otra vez fallido con un pinchazo previo a la estocada, no importó para que diera una vuelta al ruedo entre las palmas de sus fans.
Cubierto el primer tercio con cierto desorden y excesivos capotazos por lo suelto del tercer toro, El Fandi, siempre esperado en banderillas, anduvo desigual en cuadrar los pares. Su brindada faena que empezó espectacularmente de rodillas en los medios, tuvo temple en su arranque y variedad adornada con recursos cuando el toro dejó de embestir como empezó. La estocada a un tiempo resultó demasiado baja y la petición de oreja no fue mayoritaria aunque sí ruidosa. Esta vez no accedió la presidencia.
Brillante el recibo capotero de El Fandi al burraco y noble sexto, bien lidiado, fácilmente banderilleado y templado con la muleta hasta lo poco que duró su brío. Su porfía acabó sin suerte con la espada.