Yo no creo que las figuras del toreodeban matar las corridas que llaman duras. En general salen malas, mansas, sin raza. No permiten el triunfo y, por lo tanto, es una pérdida de tiempo enfrentarse a ellas. Pero existe una excepción a todo lo dicho: los victorinos.
La ganaderíade Victorino Martín es con mucha diferencia la más importante de los últimos cuarenta años. Sus toros, compendio de bravura, casta y clase, debían ser una asignatura obligada para las figuras del toreo. Los victorinos debían ser estoqueados en cada feria por los mejores espadas, y no por los tumbatoros que habitualmente los lidian. Una ganadería de tanta categoría no debería caer en manos de los mediocres. Es un despilfarro de bravura.
Esto es lo que sucedió ayer. La corrida de Victorino, excelentemente presentada (no confundir volumen con trapío, por favor), fue extraordinaria. De seis embistieron cinco, y el quinto, “Platafino”, fue un toro de bandera. Era un encierro propicio para una borrachera de buen toreo. Para una de esas tardes de los tres diestros y el mayoral a hombros. Pero nada de esto sucedió, pues fueron malgastados por una terna que estuvo calamitosa.
Ferrera parece que ya ha hecho todo lo que tenía que hacer en el toreo. Su primero fue un toro de gran calidad, de embestida suave y enclasada. Y su segundo un toro de raza, muy exigente. Ferrera estuvo muy acelerado con los engaños y quitándose de delante en todos los muletazos. Y mira que era fácil el primero. El cuarto no regalaba un centímetro de embestida, pero cuando iba bien tapado y embebido en el engaño, obedecía muy bien. Un toro exigente. Pues bien, ni con uno ni con otro hizo algo del menor interés. Ni siquiera con las banderillas. Mucho salto y mucho gesto histriónico, como si acabara de marcar un gol en la Romareda. Nada de nada.
Diego Urdiales se topó con la única alimaña lidiada en el festejo: el segundo de la tarde, un toro listo y tobillero. Urdiales, muy movido, no pudo con él. En quinto lugar salió “Platafino”, un toro para consagrarse en Madrid. Si Urdiales hubiera aprovechado cabalmente todos los grandes toros que len salido este año, estaría en la cumbre. Porque en Madrid le han salido en un mismo año tres toros de bandera (uno de Carmen Segovia, otro de Adolfo Martín y el victorino de ayer). Y en Bilbao le salió un victorino que fue el toro de la Feria.
Pues bien, tanta bravura ha sido malgastada. Sí, ha cortado alguna orejita siempre por debajo de toros grandiosos. Orejitas baratitas para toreritos modestos y sin ambición. “Platafino” tenía una gran bravura (toda la corrida cumplió bien en el caballo), y esa calidad extra en la muleta tan propia de los buenos ejemplares del encaste Saltillo. Ese embestir despacio y planeando, que posibilita el mejor toreo. Urdiales tiene cierta clase, pero no tiene el valor necesario para dejar la muleta en el hocico y ligar los muletazos. Por eso sus faenas van de más a menos y son una sucesión de unipases. Y así fue su faena a “Platafino”. Compuestito y nerviosillo, todo de uno en uno, por debajo de un toro de vacas, que exigía ligazón y continuidad en la faena. Hizo a un toro que no sale todos los días su faenita habitual. Se va a acordar de este toro, del día que pudo ponerse en figura del toreo y no pudo… Estocada de mala ejecución y oreja de rebajas. Eso sí, el siete no la protestó. Está claro que guardan su ira para las figuras y para los que tienen capacidad de llegar a serlo. Cuando el siete no se mete contigo, mal asunto. Suele significar que tienes las alas cortas y vas a volar bajo…
Luis Bolívar dejó dos medias verónicas en su primero, que fue lo más bello y más torero de toda la tarde Verónicas abelmontadas, echándose todo el toro a la cintura, que creo pasaron desapercibidas. Pero con la muleta Bolívar sigue atascado. Se coloca demasiado cerca y quiere dar el muletazo demasiado curvo. El resultado es que al toro encastado lo rebota y lo tiene siempre encima, por lo que tiene que perder pasos y la ligazón se hace imposible. Y con el toro suave y justo de raza acaba demasiado pronto por el atosigamiento al que le somete. Por eso se le fue sin torear el excelente tercero, bravo encastado, alegre, repetidor, y también se dejó al soso, pero bonancible sexto. Es bruto, está atascado, quiere imponer su toreo por narices, no piensa en la cara del toro. Sin embargo, de vez en cuando, atisbo en él un torero de gran concepto que todavía no ha sido capaz de madurar. Vamos a darle una última oportunidad. Y a Urdiales otra, porque tiene clase y sabe torear. Pero no es capaz de sufrir ni de hacer esfuerzos, por eso no liga el toreo. Y vamos a ser exigentes con él, pero que le pongan otra vez, a ver si de una vez por todas cuaja un toro.
A Ferrera, sin embargo, que le den vacaciones indefinidas, porque no se puede estas tan rápido, tan vulgar, tan mal… En fin, la de Victorino de ayer, junto a la del mismo hierro en Sevilla, a la de El Ventorrilo en Pamplona y a la de Fuenteymbro en Bilbao, fueron las mejores corridas del año.