|
|
05.08.2008
Los toros, un gran pretexto para vivir bien
No conozco a nadie que esté metido en el mundillo taurino que haya querido abandonarlo. La buena salud, la jovialidad, la longevidad de la mayoría de los taurinos se debe, precisamente, a lo muy a gusto que se encuentran dedicados o atraídos por lo que más les apasiona y entretiene, y a la excelente calidad de vida que gozan casi todos. Los que trabajan y ganan el sustento para ellos y sus familias, porque lo hacen inmersos en el medio que prefieren. Y los que disfrutan o "sufren" el toreo desde los tendidos e incluso desde sus casas a través de la televisión, la radio y los periódicos, porque todo lo que ven, oyen y leen sobre toros les motiva y les mantiene permanentemente ilusionados o gozosamente enrabietados porque de todo hay en esta particular viña del Señor. La "afición" por antonomasia es la taurina y los aficionados - buenos, malos o entusiastas - somos todos los que nos vemos o encontramos cada domingo en cada plaza y en cada feria, en las peñas, en los bares, en los restaurantes, en los hoteles y hasta en garitos innombrables, incluidos los profesionales, claro está, en cuyo numeroso grupo caben desde los que se dedican a sacar a hombros a los triunfadores de cada corrida y los pintorescos "animadores" de los tendidos, los chóferes de las cuadrillas.
> sigue ...
9 comentarios
|
 |
|
|


|