La feria de San Isidro en Madrid es la más trascendental de cuantas se celebran en el mundo pero no siempre la mejor ni siquiera la más importante porque, desde hacemuchos años, sus resultados dependen más de la suerte que haya con el ganado y del cambiante comportamiento del público de la plaza de Las Ventas que de cuanto logran los toreros frente al toro. Sin embargo, cada vez que un diestro triunfa en este escenario se multiplican sus expectativas, haya sido verdaderamente merecido o no el éxito, lo que añadido al ambiente taurino que inunda la gran ciudad, depara una polémica que se extiende por todos sus confines y subyace en casi todas las tertulias que, espontáneamente, se forman en bares, restaurantes, hoteles, peluquerías, colas de las taquillas para ir a los toros o acualquier otro espectáculo y en las de los autobuses, estaciones de metro, de trenes y aeropuertos.