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29.09.2009
Dalí, ¿tiene usted hora?
Por José Ramón Márquez
Brisas de otoño con aroma del mar viejo, del mar de Ulises, sobre la ciudad de los layetanos. Las hojas de los árboles se arremolinan haciendo espirales mientras las buenas gentes, venidas de todas partes, se acercan de nuevo a la ceremonia. En la puerta del circo, los cien de siempre gritan ‘fora’, ‘fora’, como siempre. En la distancia, los mil de siempre esperan las noticias de la tarde, como siempre. En la plaza los diecinueve mil de siempre – alguno menos, quizás, esta vez - esperan, como siempre, la misma epifanía de siempre. Y dentro del viejo coso del Sport, más de lo de siempre.
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